
Biometano y subproducto agroganadero: una solución ambiental y energética (no un incentivo a la ganadería industrial)
18 de febrero de 2026Las plantas de biometano emergen como vectores de desarrollo económico en amplias zonas rurales europeas. Ahora, esta tecnología llega a las comarcas del norte de León y Palencia de la mano de Pitma Generación, cuyos proyectos transforman el subproducto agroganadero existente en la zona en energía limpia y empleo desde un enfoque de enraizamiento y dinamización territorial.
Biometano,una solución segura contrastada en Europa que llega a España
Mientras España debate todavía sobre el potencial del biometano, Europa lleva décadas demostrando que esta tecnología funciona. Más de 1.600 plantas operan con éxito en países como Alemania, Francia, Italia y los Países Bajos, donde el biometano se ha consolidado como una herramienta clave para descarbonizar la economía, gestionar recursos agrícolas y ganaderos, y, sobre todo, revitalizar territorios rurales en declive económico y demográfico.
El biometano es un gas 100% renovable que se obtiene mediante la digestión anaerobia (sin oxígeno) de subproducto orgánico del sector agroganadero: purines, estiércol, restos vegetales. Tras un proceso de purificación, se obtiene un gas con más del 96% de concentración de metano, equivalente al gas natural, pero con una huella de carbono prácticamente neutra. Puede inyectarse directamente en la red gasista existente, lo que permite su uso inmediato sin necesidad de modificar infraestructuras.
Pero el verdadero potencial del biometano trasciende lo energético. En Francia, donde operan más de 500 plantas, esta tecnología se ha convertido en un motor de desarrollo rural: genera empleo local, permite a los ganaderos diversificar ingresos, reduce costes de gestión de residuos y aporta recursos fiscales a municipios pequeños que luchan contra la despoblación.
Ahora, esa oportunidad llega a territorios como las comarcas del norte de León y Palencia, zonas con enorme potencial pero también con retos demográficos y económicos urgentes.
Las comarcas del norte de León y Palencia: territorio, recurso y oportunidad
Las comarcas del norte de León y Palencia reúnen las condiciones ideales para el desarrollo de proyectos de biometano: alta densidad ganadera, amplia disponibilidad de subproductos orgánicos y proximidad a infraestructuras de transporte de gas.
Según datos del sector agroganadero, estas zonas generan anualmente cientos de miles de toneladas de purines, estiércol y restos vegetales que actualmente representan un desafío de gestión para los ganaderos. La normativa ambiental cada vez más estricta sobre emisiones y aplicación de purines en campo obliga a buscar soluciones alternativas. El biometano es, precisamente, esa solución.
Gestión local y valorización del subproducto
Las plantas de biometano permiten valorizar in situ los recursos ganaderos que hoy son un problema logístico y económico para las explotaciones. En lugar de transportar purines a largas distancias para su aplicación agrícola —con los costes y emisiones que ello supone—, estos subproductos se procesan localmente en plantas dimensionadas según la disponibilidad real de recursos en un radio de 15-25 kilómetros.
Este modelo de economía circular reduce la presión ambiental, disminuye costes para los ganaderos y transforma un subproducto en abono orgánico, natural y barato para la agricultura.
Energía renovable desde el territorio
Las plantas de biometano que está proyectando Pitma Generación en en esta zona podría generar entre 40 y 50 GWh anuales de gas renovable, equivalente al consumo de miles de hogares. Pero más allá de las cifras, lo relevante es que esa energía se genera desde el propio territorio, con recursos locales, y puede consumirse localmente o inyectarse en la red nacional, contribuyendo a la soberanía energética del país.
Además, el biometano permite descarbonizar sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado, la industria o la calefacción, donde el gas sigue siendo imprescindible. Sustituir gas natural fósil por biometano supone una reducción inmediata y cuantificable de emisiones de CO₂.
Aportación al desarrollo económico y social
Pero el impacto más tangible del biometano se mide en términos de empleo, fiscalidad y dinamización económica. Las plantas proyectadas por Pitma Generación generan de promedio 50 empleos en la fase de construcción y 8 directos (operarios, técnicos, personal de mantenimiento) y 20 indirectos en la fase operativa (transporte, suministros, servicios auxiliares). En zonas rurales con alta tasa de envejecimiento y fuga de talento joven, cada puesto de trabajo cuenta.
El impacto económico de una planta de biometano trasciende el empleo directo. Su operación continuada genera un efecto de dinamización del tejido empresarial local a través de una extensa cadena de valor: transporte, mantenimiento industrial, ingeniería, control ambiental, suministro de consumibles, hostelería y restauración. Este ecosistema de proveedores y servicios locales crea oportunidades para pymes y autónomos del entorno, multiplicando el impacto económico inicial y fortaleciendo la economía comarcal durante toda la vida útil de la instalación que superan los 25 años.
A nivel fiscal, las plantas aportan impuestos municipales (ICIO, IAE, IBICE) que pueden representar ingresos significativos para ayuntamientos con presupuestos muy ajustados. Además, las instalaciones proyectadas por Pitma Generación incluyen planes de retorno económico directo al entorno: convenios con ganaderos locales, inversión en infraestructuras, apoyo a iniciativas sociales.
En definitiva, el biometano no es solo una tecnología energética: es una herramienta de vertebración territorial.
El enfoque Pitma Generación: compromiso 360º con el territorio
No todos los proyectos de biometano son iguales. La forma en que se planifican, desarrollan y operan marca la diferencia entre una instalación industrial más y un proyecto que realmente genera valor local a largo plazo y enraizamiento en los territorios.
Pitma Generación apuesta por un modelo de integración vertical completa: la compañía cántabra perteneciente al Grupo Pitma no desarrolla proyectos para venderlos posteriormente, sino que los construye y los opera directamente durante toda su vida útil. Este enfoque garantiza trazabilidad, calidad técnica y, sobre todo, un compromiso estable con el tejido social de las comarcas en las que se implantan.
«En Pitma Generación desarrollamos, construimos y operamos proyectos renovables con una visión 360º y un compromiso a largo plazo. Nuestro enfoque combina innovación tecnológica, sostenibilidad y una implicación directa con el desarrollo local», afirma David Díez Cortijo, director general de Pitma Generación.
Esta visión se traduce en prácticas concretas, que les diferencian de otras compañías del sector del biometano:
- Diálogo permanente con administraciones locales, ganaderos y vecinos desde las fases más tempranas del proyecto.
- Priorización de recursos y proveedores locales en todas las fases: construcción, suministro de materias primas, servicios auxiliares.
- Transparencia técnica y ambiental: informes de impacto, auditorías externas, monitorización continua de emisiones.
- Retorno económico a través de Planes de Desarrollo Local: empleo local prioritario, colaboración con cooperativas ganaderas, inversión en infraestructuras comunitarias que mejoran la calidad de vida de los vecinos y su entorno.
- Únicamente utilizan subproductos locales generados por las explotaciones ganaderas actuales de la zona. Las plantas se dimensionan en función de los residuos agroganaderos de proximidad ya existentes en el área.
Además, Pitma Generación cuenta con un plan de desarrollo estratégico sólido que contempla 16 plantas de biometano hasta 2032, con una inversión superior a los 200 millones de euros, ubicadas prioritariamente en Castilla y León, Castilla-La Mancha, Asturias y Cantabria.
Desmontando mitos: lo que necesitas saber sobre el biometano
A pesar de su amplia implantación en Europa y sus evidentes beneficios, el biometano todavía arrastra en España una serie de mitos infundados que obstaculizan su desarrollo y generan rechazo en algunas comunidades locales. Es momento de abordar estas dudas con rigor, datos y transparencia. A continuación, explicamos cómo las plantas desarrolladas por Pitma Generación responden, punto por punto, a las preocupaciones más frecuentes y desmontan los falsos argumentos más extendidos.
1. ¿El biometano es realmente una energía «bio»?
Sí, sin matices. Aunque su composición química final sea idéntica a la del gas natural fósil, su origen es totalmente renovable. Se produce exclusivamente a partir de subproductos agroganaderos de origen local: purines, estiércol, paja, restos de cosecha. No se utiliza ningún combustible fósil en el proceso. Su uso evita que el metano contenido en esos residuos se libere directamente a la atmósfera, donde su potencial de calentamiento global es 25 veces superior al CO₂.
2. ¿Las instalaciones son contaminantes?
No. Precisamente lo contrario. Las plantas de biometano capturan metano que, de otro modo, se liberaría a la atmósfera durante la descomposición natural de los residuos ganaderos. Operan bajo normativa ambiental europea y nacional estricta, con sistemas cerrados, sensores continuos de emisiones y auditorías regulares. Además, contribuyen significativamente a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al sustituir el gas natural fósil.
3. ¿Estos proyectos fomentan las “macrogranjas”?
Rotundamente no. Las plantas se dimensionan en función de los residuos agroganaderos ya existentes en un radio de proximidad (normalmente 15-25 km). No se construyen para generar nueva ganadería intensiva, sino para valorizar los subproductos del sector agroganadero actual, ayudando a las explotaciones existentes a gestionar mejor sus residuos. De hecho, muchas plantas trabajan en colaboración directa con cooperativas ganaderas locales.
4. ¿Generan malos olores?
El biometano purificado es completamente inodoro. Durante el proceso de tratamiento de subproductos pueden generarse olores, pero las plantas modernas utilizan sistemas de recepción estancos, biodigestores completamente cerrados y biofiltros de aire que eliminan olores antes de cualquier emisión. La experiencia europea demuestra que, con buenas prácticas operativas, los olores son mínimos o inexistentes. El digestato final (fertilizante resultante) es rico en nutrientes con un alto valor agronómico que apenas emite olor.
5. ¿Generan molestias por el tráfico de camiones?
El transporte es mínimo y planificado. Al utilizar recursos locales en un radio cercano, el número de vehículos necesarios es limitado (normalmente entre 20 y 30 viajes diarios en plantas medianas). Las rutas se diseñan evitando núcleos urbanos y concentrándose en horarios que minimizan molestias. Además, gran parte de ese transporte ya existe actualmente para gestionar esos mismos residuos de otras formas.
6. ¿Qué distancia deben tener respecto a los núcleos de población?
No existe una distancia mínima obligatoria universal, porque depende de múltiples factores técnicos y ambientales. Cada proyecto requiere un estudio de impacto ambiental detallado que analiza ruido, olores potenciales, tráfico y otros aspectos, garantizando siempre el cumplimiento de la legislación vigente. En Europa, muchas plantas operan integradas en zonas periurbanas o industriales sin causar molestias, gracias a un diseño técnico adecuado.
7. ¿Existen riesgos industriales significativos?
El riesgo es muy bajo. Las plantas de biometano cumplen con los mismos estándares de seguridad que toda la industria gasista europea, entre los más exigentes del mundo. Cuentan con múltiples sistemas de detección de fugas, válvulas de seguridad, protocolos de emergencia y controles automatizados. La tecnología está ampliamente probada en más de 1.600 instalaciones operativas en Europa sin incidentes graves registrados.
8. ¿El digestato huele mal y contamina?
El digestato es un fertilizante orgánico natural regulado por normativa. Tras el proceso de digestión anaerobia, presenta un olor considerablemente menor que el estiércol fresco. Además, mejora la estructura del suelo, reduce la necesidad de fertilizantes químicos y cierra el ciclo de nutrientes de forma sostenible. Su uso está regulado por normativa europea y nacional que garantiza su seguridad ambiental.
9. ¿El biometano no genera beneficios en el entorno local?
Todo lo contrario. Las plantas generan empleo directo e indirecto (transporte, mantenimiento, servicios), pagan impuestos municipales de manera continuada anualmente a lo largo de la vida del proyecto (ICIO, IAE, IBICE). Todo ello sirve para reforzar las arcas locales de manera regular y mejorar infraestructuras. Además, en muchos casos, las plantas incluyen planes de retorno económico directo a la comunidad.
10. ¿Las plantas consumen mucha agua?
No. La humedad necesaria para el proceso de digestión anaerobia proviene mayoritariamente de los propios residuos líquidos que se tratan (purines). El agua externa se utiliza únicamente para servicios auxiliares (refrigeración, limpieza) y consumo humano del personal, en volúmenes muy reducidos. Además, se emplea agua no potable siempre que es posible, y todos los efluentes se tratan adecuadamente bajo normativa antes de cualquier vertido.
11. ¿Los proyectos no crean empleo significativo?
Falso. Las plantas desarrolladas por Pitma Generación generan un promedio de 50 empleos en la fase de construcción y 8 directos (operarios, técnicos, personal de mantenimiento) y 20 indirectos en la fase operativa (transporte, suministros, servicios auxiliares). Además, ejecutamos planes de formación local para facilitar la contratación de personal de la zona.
12. ¿Empeora la calidad de vida de los municipios cercanos?
Los estudios europeos indican que no. En países con larga tradición en biometano, los análisis de percepción ciudadana muestran que, cuando las plantas cumplen rigurosamente con la normativa y mantienen buenas prácticas operativas, no se produce deterioro de la calidad de vida. De hecho, muchos municipios valoran positivamente la nueva actividad económica, el empleo generado y los recursos fiscales adicionales. La clave está en la transparencia, el diálogo y la gestión profesional.
Una oportunidad que no podemos desaprovechar
España es el tercer país europeo con mayor potencial para producir biometano, según datos del sector, pero todavía está muy lejos de aprovecharlo plenamente. Mientras Alemania, Francia e Italia avanzan con centenares de plantas operativas, nuestro país apenas comienza a despertar a esta oportunidad.
Las comarcas del norte de León y Palencia tienen ante sí una decisión estratégica: aprovechar sus recursos agroganaderos para generar energía limpia, empleo y desarrollo local, o dejar pasar una oportunidad que otros territorios ya están aprovechando.
El biometano no es una amenaza. Es una solución contrastada, respaldada por décadas de experiencia europea, que permite transformar un problema (la gestión de subproducto ganadero) en una oportunidad (energía renovable, empleo, dinamización económica).
Desde Pitma Generación, el compromiso es claro: desarrollar proyectos con máxima calidad técnica, transparencia absoluta y una implicación real y duradera con los territorios. Porque la transición energética sólo tiene sentido si genera valor donde más se necesita: en el medio rural.

